lunes, 27 de mayo de 2013

EL IRRESPETO POR LO RESPETABLE

Tengo un gran y docto amigo con el cual comparto una sana adicción: los documentales. Nos mandamos por internet cuanto documental aparece; desde los que hablan de las más absurdas teorías conspirativas, hasta los que tocan los temas más complejos que mi precario intelecto no llega a entender. Pero nos mandamos de todo.
Hace más de un año, este amigo me preguntó si yo conocía a Richard Feynman y le dije, sin reparo alguno, que odiaba su música. -Feynman güevón!! no Clayderman- me dijo. Y con algo de vergüenza, le dije que nunca había oído ese nombre. En acto de contrición, mi amigo me mandó un documental sobre el susodicho: Richard Feynman, no ordinary genius.

Me senté con algo reticencia a ver este clásico documental ochentero, de imagen desgastada por los cabezales de algún Betamax, que de vez en cuando pasa una línea blanca de arriba hacia abajo distorsionando la imagen y que la voz del entrevistado no corresponde con el movimiento de los labios.  El documental no tiene música. Es completamente escueto; Feynman hablando sobre su trabajo, sobre su padre, sobre su esposa, sobre la belleza, sobre dios o su ausencia. Y la narración se interrumpe por fotografías, por videos de sus amigos o por la voz del presentador con acento británico dando ciertas acotaciones. 
Una hora y media después de haber visto, para ese entonces, "el mejor documental de la historia", me di cuenta que acababa de encontrar a un ídolo, un pequeño dios, un modelo a seguir; la vida de Richard P. Feynman es la vida más fascinante de todas; era pintor, era biólogo, era un bonguero, un vividor, un completo mamagallista. Y de profesión, se la pasaba descubriendo los secretos más ocultos del universo a través de la mecánica cuántica. Feynman iba a los streapteases a solucionar ecuaciones diferenciales, ya qué, como él decía, el cerebro funcionaba mucho mejor bajo circunstancias sexuales. De hobby, le gustaba abrir cajas fuertes; abrió hasta la caja que contenía todos los secretos de la bomba atómica.  Y soñaba con ir a Tannu Tuva, el lugar con el cual lo amenazaba su padre a mandarlo si se portaba mal cuando estaba pequeño.

Feynman era un tipo sencillo, sin muchas pretensiones, que cambió el mundo en el que vivimos simplemente "jugando" -como él mismo lo define-. Además de haberse ganado el premio Nobel de Física en 1965 (que para él fue "una patada en el culo" o así lo traduzco yo).  
El entrevistador le pregunta a Feynman si valió la pena ganarse el premio Nobel de física y Feynman contesta: "was a pain in the ..." (fue un dolor en el ...no es capaz de continuar mientras se ríe)  Luego Feynman comienza a despotricar por lo que se considera "respetable". Cuenta como su padre, un vendedor de uniformes para el ejército, lo instruyó en el "irrespeto por lo respetable" -"Disrespect for Respectable"- dice.  Y comienza su diatriba en contra de los uniformes, de los cargos, de los militares, de los religiosos, de los políticos, de los gremios que se juntan para despotricar a otros gremios. Y sobre los honores o premios, qué, al fin de cuentas, no sirven para nada.
Obviamente, solo un premio Nobel como Feynman, puede decir con esa tranquilidad que ganarse un premio Nobel es una "patada en el culo". Si lo dijera cualquier otra persona, pasaría de arrogante o de estupidamente prepotente. Pero Feynman, con un par de sencillas palabras, destruye lo que hoy en día parecen ser los pilares de la sociedad moderna: la riqueza y la fama. Y en el mismo discurso, termina acabando con otras dos: Dios y la patria, dándole prioridad a lo más sencillo y maravilloso que TODOS, sin importar credo, nacionalidad o raza, tenemos: La vida misma.

El irrespeto por lo respetable puede ser la mejor ideología que jamás haya oído. Puede ser una doctrina de vida. Se acomodaría perfectamente a esta sociedad arrogante y superflua. El hecho de que el padre de Feynman fuera vendedor de uniformes, no es un hecho fortuito.

Y dejo a Feynman atrás y me quedo pensando en los uniformes. Los uniformes (la misma palabra lo dice: Unen forma) acaban con la personalidad y la identidad de las personas y las convierten en una masa "uniforme". Que no tiene ideas propias, que sigue estandartes o banderas, dioses o mitos. Los uniformes no son solo ese traje con el cual nos parecemos o nos diferenciamos de los otros. Los uniformes no son solo físicos, no son solo trajes de tela. También hay uniformes mentales, con los cuales, y bajo preceptos políticos o religiosos, nos han enseñado a encontrar diferencias en los otros, en vez de similitudes. 
Si uno se pone a pensar cuantos uniformes lleva puestos en este momento, se dará cuenta que hace parte de un grupo -uniformado- muy reducido. En mi caso tengo varios uniformes: soy suramericano, medio criollo, colombiano, bogotano -del centro-norte-, de tal universidad, de tal colegio, del tal parche y de tales apellidos, luego me doy cuenta que mi grupo social es diminuto y todo por cargar con uniformes. Son el  "Respeto" por lo "Respetable".
Y aunque pareciera que este tipo de uniformes generan "unidad", lo que hacen es dividir. Las nacionalidades y los regionalismos, son uniformes tan desdeñables como las religiones. ¿Y en donde está la diversidad? se preguntarán algunos. En las culturas. Soy un fan de la multiculturalidad y no de los malditos chauvinismos. 

Colombia no existe, solo está marcada en lo mapas de geografía. Los colombianos no existen. Como tampoco existen los venezolanos, los estadounidenses o los vietnamitas. Son solo tristes uniformes para dividirnos. La comida colombiana no existe. Existen platos del caribe, que los podemos compartir con Venezuela o hasta con las Guyanas. O la comida del interior, que sobrepasa las fronteras de los departamentos. Como la música llanera, que no sabe quien es su madre patria. Ese tipo de culturas me gustan. 
Tenemos que vernos más por lo que somos que por lo que nos han impuesto. Somos humanos. Una mujer en Kasakistan sufre por lo mismo que una en Risaralda. Yo, como individuo, puedo tener más parecido con alguien en Simbawe, que con mi mismo hermano. Eso es riqueza. Eso es variedad.  

¿Quién habla por la Tierra? se preguntaba Carl Sagan. Hoy hablamos por los países, por las religiones, por las razas. Pero ¿quién se quita el uniforme y habla por el planeta Tierra?


En el Episodio 13, de la serie Cosmos, Carl Sagan hace una de las más bonitas reflexiones que se puedan encontrar y con esto los dejo: "Las viejas tendencias al chovinismo racial, religioso o sexual, y el rabioso fervor nacionalista, están empezando a no funcionar. Una nueva conciencia se está desarrollando que ve la tierra como un solo organismo, y reconoce, que un organismo en guerra consigo mismo, está condenado. Somos un SOLO planeta.

PD: este es el link para el documental de Feynman: 
http://www.youtube.com/watch?v=Fzg1CU8t9nw



6 comentarios:

  1. Definitivamente es un modelo a seguir. Para quedar enamorado de Feynman, leer la biografía de James Gleick "Genius: The Life and Science of Richard Feynman". Para tranquilizar la mente en días nublados, ver http://www.youtube.com/watch?v=cRmbwczTC6E

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    1. A proposito, Beauty de Fueynman Series, es un ¡o de mis videos favoritos. Lo veo cada a cada rato y aún mejor si los días están nublados.

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  2. Andresito,

    Desde que conocí a Feynman ya me he leído dos libros: "Surely you are joking Mr. Feynman" y "What do you care what others people think" Gracias por la sugerencia, la voy a pedir por amazon!!!

    PD: Has oído de un documentalista que se llama Jim Al Khalili???

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  3. Sí, he visto algunos de Al Khalili, y me gustan mucho!! Qué otros documentales se nos recomienda???

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    1. Ya te viste uno que se llama "The Secret Live of Chaos" de Al Khalili o este que te va a encantar: http://www.teledocumentales.com/lo-que-aun-no-sabemos-somos-reales/

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  4. Talvez Carl Sagan tuvo la razon al decir "Las viejas tendencias al chovinismo racial, religioso o sexual, y el rabioso fervor nacionalista, están empezando a no funcionar. Una nueva conciencia se está desarrollando que ve la tierra como un solo organismo, y reconoce, que un organismo en guerra consigo mismo, está condenado. Somos un SOLO planeta." pero hay que preguntarse si el rabioso fervor nacionalista no se debe a que unos paises subyugan a otros y si es asi? realmente estamos tomando la consciencia planetaria de la que tanto hablo el señor Sagan? Un organismo que subyuga a otros organismos puede llamarse una Unidad? talvez el romaticismo del señor Sagan es muy bello pero en la practica no funciona.

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