miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Hidra de Lerna

El presidente Santos ha comenzado diálogos de paz con la guerrilla de las Farc. Y aunque soy el que más desea que todo le salga bien, me invade el negativismo y creo que estamos muy lejos de ver la paz en Colombia. 

No soy escéptico por lo que dice la ultra derecha: que los diálogos se deben hacer apenas se haya acabado la guerra. En ese entonces, en ese utópico lugar en el futuro, ya para qué. Los diálogos se hacen en medio del conflicto. Tal vez en medio de las balas. La idea es que este derramamiento de sangre, que ya lleva más de medio siglo, termine de una buena vez. 
Tampoco estoy escéptico por los que se sientan a negociar; aunque las Farc dejó plantado a Andrés Pastrana en la mesa de negociación hace ya más de diez años (la famosa silla vacía) y se rompió la confianza, creo que se les debe dar una nueva oportunidad. El discurso de Timochenko, aunque sigue siendo bastante prehistórico, es muy distinto al de un Manuel Marulanda. Igualmente, veo que Santos ha demostrado tener un perfil muchísimo menos guerrerista que el capataz maleducado que manejaba esta finca. 

Pero por lo que soy absolutamente pesimista, y veo que estas negociaciones no tendrán fruto para la paz de este país, es porque Colombia sigue igual, o peor, que antes de que se crearan las guerrillas. 
La inequidad social, más el problema del narcotráfico, hacen que estos diálogos de paz se hagan sin la infraestructura necesaria para que funcionen. Tal vez las Farc depongan las armas. Tal vez monten un grupo político. Tal vez, puede ser, que las negociaciones "funcionen" y que en un futuro no haya grupos subversivos de pensamiento marxista-leninista como las Farc o el ELN. Ni tampoco  haya los grandes y famosos capos como Pablo Escobar o los Rodríguez Orejuela. Pero mientras no se legalice la droga, el negocio seguirá ahí, latente, y seguiremos en guerra. Sólo que ahora será contra pequeños grupos de hampones sin cara, como las bacrim, o en tal caso, las farcrim. Los millones de dólares que entran a este país por el narcotráfico, caerán en las manos de sicarios de barrio organizados como la tenebrosa oficina de Envigado. Y el presupuesto destinado a la guerra, el 20% de PIB, no se invertirá persiguiendo guerrilleros en la selva sino en bloques de búsqueda de cientos de pequeños narcotraficantes. Algo muy parecido a lo que está sucediendo en México. 

En la mitología griega hay un ser que se llama la Hidra de Lerna. La Hidra es un monstruo, una serpiente policéfala, que cada vez que se le corta una de sus cabezas, le nacen dos nuevas. Así es el narcotráfico; puede que con estos diálogos de paz cortemos una de sus cabezas: las Farc. Pero sin legalizar la droga, saldrán nuevas cabezas. Y eso lo tengo muy claro.

En un futuro, tal vez agradezcamos que las Farc usaran uniforme y tuvieran una bandera, pues se les podía identificar y perseguir. Tal vez añoremos tener una cara del mal como lo fue Escobar y ponerla en los carteles de "se busca". Pues, sin la legalización de la droga, seguiremos peleando, inútilmente, contra la nefasta Hidra de Lerna.


1 comentario:

  1. Y lo más triste; es que la Hidra tiene cabezas en la región (México), y las que tiene en Colombia (FARC, ELN, AUC, Bacrim) se alian para sobrevivir....

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