viernes, 4 de septiembre de 2009

Reunión de Padres de Familia

No hay nada que hacer, estamos jodidos. Referendos, prebendas, reelección, etc. Por eso hoy no quiero escribir sobre política ni nada depresivo, porque en estos días si uno se quiere deprimir hay que ver el canal del Congreso o leer las noticias. Así que dejemos así.

Por eso voy a escribir sobre uno de los diminutos problemas que me suceden en mi vida cotidiana y ese problema se llama Agustín.

Agustín es mi perro, un Boxer blanco con manchas negras, lo que le da el semblante de una vaca Holstein. No es el primer perro que tengo. Aurelio fue el primero, era de la misma raza y fue mi compañero durante todo el 2004. En esa época acababa de llegar al país después de haber vivido casi 6 años y medio por fuera y volver a la casa de mis padres no era una opción. Fui el primero de mis amigos en sacar apartamento solo y eso hizo que éste se volviera el rematadero de todas las rumbas los fines de semana. Al año de estar viviendo en este lugar no me renovaron el contrato y sin conseguir otro aposento a donde irme con mi perro, tuve que volver a la casa de mis padres. Aurelio se fue para la finca y quince días después me lo mataron por haberse comido las gallinas del vecino.

Este año mi novia me tenía de regalo de cumpleaños otro perro: Agustín. Desde que llegó me di cuenta que era mucho más inquieto que Aurelio. Con sólo dos meses ya era capaz de desordenar todo el apartamento. Con tres meses accedió a la lectura, o contra la lectura, y rompió todos los libros. Con cuatro meses aprendió la venganza y aunque sabía que tenía que hacer sus necesidades en la terraza, era simplemente que lo dejáramos solo para que se cagara en la cama y por todo el apartamento. Aprendió a abrir la nevera; en un solo día se comió un kilo de pollo, una bolsa de queso parmesano y unas costillas que habíamos preparado para traer a la oficina. Luego por imitación o por azar supo como abrir la puerta del apartamento, así que el problema ya no era nuestro sino además del portero del edificio, Luis, que iba buscándolo por todos los pisos.

En estado de desesperación, mi novia y yo accedimos a meterlo en una guardería durante la semana. Nuestros sueldos no son lo suficientemente holgados como para pagarle todos los días la guardería, pero al ritmo que Agustín destroza las cosas, en un año tendríamos que pagar las columnas del garaje o la reconstrucción del Audi del 303. Por eso Agustín entró al DogResort, colegio para perros. Marta, la encargada del lugar, nos llamó y nos hizo un examen de inducción. El examen consistía en conocer el carácter de Agustín. - ¿Es respetuoso?, ¿ Es condescendiente?¿Tiene carácter emprendedor? ¿Es compañerista?. Respondimos afirmativamente a todas las preguntas como unos padres que siempre esperan lo mejor de sus hijos.

A la semana Marta nos llamó y nos dijo que Agustín era un alumno excelente y que se había hecho amigo de un Bull-Terrier de 4 años y se la pasaban juntos, pero que no se integraban con los demás compañeritos. Luego le comentamos a Marta que Agustín me destrozó un cuadro que estaba haciendo y le comenté que el perro continuaba con su carácter rebelde. Recibí ayer la llamada de Ingrid, la rectora, que nos citó este sábado para una reunión de padres de familia. Es mañana a las 10 am y no sé que me van a decir, pero ya me lo estoy imaginando: "señores padres de familia, queremos decirles que tenemos ciertos problemas con Agustín porque aunque es un alumno prodigioso se ha juntado con un bull-terrier y con un pastor alemán y de una manera racista la han cogido en contra de Vicente, un chihuahua, y se burlan de sus raíces. Le van ladrando todo el día que es un sudaca insignificante. Sin comentar que el mismo grupo, el pastor alemán, el Bull-Terrier y Agustín, se fueron al salón de danza y empezaron a ladrarle a un par de French Poodles que eran unos maricones y luego los mordieron. Además, Agustín le ha caído muy bien al perro que nos cuida la finca, Nariño, y se ha hecho amigo de sus dos hijitos Tomy y Geronimo. Entre ellos se fueron y cogieron a un grupo de cabras que son las que se comen los sobrados que botamos y que estaban aquí antes de tener la guardería, las echaron de la finca y se apropiaron del basurero. Luego se juntó un perro que no queremos mucho, Fabio, que tiene la cara toda manchada, un perro que no sabemos la raza y tiene varios hermanos que son iguales, aunque a uno de ellos nos tocó mandarlo a la perrera. Fabio llegó con un pincher, Pipe, que imita todo lo que hace Nariño y entre ellos se tomaron la guardería y ahora no sabemos que hacer. Llamamos a un veterinario buenísimo para que nos aconsejara, el doctor Vivanco, pero apenas lo vieron lo sacaron corriendo a mordiscos. La cosa se ha vuelto insoportable, los perros ya no quieren volver a sus casas, Nariño se ha apoderado de todo ...

Sabía que iba a terminar hablando de política.

4 comentarios:

  1. el perro neceita mas atencion, mas calidad de tiempo con sus amos.. que demuestren interes por las cosas que a el le quitan el sueño, que les manden a spas... recurrentemente y que los envien cada 2 meses a vacaionar a las playas del sur de francia.

    todos creimos que crecer seria sencillo.. pero hay tantos tiempos muertos.. tanto tramite.. tanto intersticio.. tantas reuniones de padres, tantas historias asombrosas que se nos van olvidando y nos perdemos por ahi, tomar tantas duras y simples decisiones, a veces quisiera que todos se fueran de mi casa.. tragarme el pollo de un bocado y cagarme en mi cama :)

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  2. Cada vez que usted escribe parece la letra de alguna canción de Sabina

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  3. no se si es bueno o malo... nunca escuche sabina, pero siempre corro para cojer el tren, deseo a cientos de mujeres que en el entran.

    por dentro canto (baila morena la danza de la muerte)

    http://www.youtube.com/watch?v=Qg6PeOGc9n4

    y nunca paro de pensar... para que corro si a la larga no voy a ninguna parte

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  4. Santi le queda absolutamente difícil no hablar de política no ? creo que el que necesita el spa es usted.... relájese un poquito..;)

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