martes, 15 de septiembre de 2009

Adios al optimismo

Algunos amigos me dicen que desde que estoy metido de cabeza en el tema político me he vuelto una persona amargada y realmente lo acepto. Pero es que ya no puedo ser indiferente a lo que pasa en este país y cada día me duele más.

Algún amigo una vez dijo: -"para entender este país hay que salir de éste", y tiene toda la razón. Hay veces que me siento como Magallanes contando fantasías de otros pueblos, historias increíbles que en esta sociedad son cuentos de hadas; como que en el país en el que solía vivir en Europa la salud era gratis, inclusive para nosotros que cariñosamente nos decían "extracomunitarios". También parece increíble que estuve en una marcha en España por que el ETA había asesinado a UNA sola persona,una sola, un periodista. Pero esas fantasías, aquí, cada día se ven más lejos. La plata de este país ahora se utiliza para protegernos de Chávez y la Guerrilla, mientras Chávez usa toda su plata para protegerse de Uribe y los EEUU y todo el mundo aplaude como los dos caudillos protegen la democracia.

Cada día pierdo más el optimismo pues me estoy convenciendo que el problema no está en los lideres irresponsables que tenemos, ni en los estados corruptos, sino en el camino que nos han mostrado como el correcto y un ejemplo pequeño es la televisión.

No soy un asiduo televidente de la televisión nacional; me molestan los noticieros que nos tratan como imbéciles con sus secciones de farándula de 40 minutos en las cuales las presentadoras se muestran a ellas mismas en cocteles y rumbas. Detesto la nueva ola literaria de la apología al crimen como: El capo, Sin tetas no hay paraíso, El Cartel de los sapos y toda esa basura narco-literaria. No soporto los realities, ni el factor X, ni el Desafío y sin mencionar a los ladrones que abiertamente le quitan la plata a los más ingenuos que a altas horas de la noche le piden que manden mensajes de texto. Pero no puedo ser injusto, de la televisión nacional tengo que rescatar a Pirry y su revolución de las cosas pequeñas, a Hollman Morris y su contravía de media noche en el Canal Uno y algunos buenos documentales que de vez en cuando pasan por el canal Once.

Por eso si tengo que ver televisión veo cable, que cada día es más asqueroso. Los realities que pasan por cable son inverosímiles: Flavor Flave en el cual un rapero tiene que escoger con cuál de las participantes acostarse y ellas tienen que hacer todo para seducirlo. La mansión PlayBoy con el octogenario Hugh Hefner y sus conejitas, simplemente de pensarlo me da asco. Scars un programa hecho para carniceros, donde los protagonistas mandan los videos de sus accidentes y el televidente se puede saciar de sangre hasta el cansancio. Hell´s Kitchen donde se puede disfrutar de la humillación que se le hace a sus participantes. Por eso cambio de canal afanado a los únicos canales que eran decentes: Discovery, National Geographic, Film and Arts y History Channel. Pero estos están cayendo en la misma tendencia actual en la cual disfrutamos de lo más bajo; ver sufrir a la gente, ver sangre, ver a la gente humillada por dinero. En la mitad de los documentales de estos canales podemos ver como todo se destruye , por una pandemia, un maremoto, una turba enfurecida. Programas como: Destruido en segundos, Fuera de Control, Crudo y sin Censura simplemente satisfacen a ese demonio que todos llevamos dentro, que se divierte con las desgracias ajenas e infunde un miedo irracional que como consecuencia de éste terminamos buscando nuestra propia supervivencia y nos olvidamos del contorno y de los otros.

Recuerdo un libro que pasó por mis manos en el colegio que se llamaba Cándido y el Optimismo, de Voltaire. El libro era una sátira a la filosofía de Leibniz . En Cándido, Leibniz está interpretado por el doctor Pangloss quién a pesar de haber vivido una serie terrible de infortunios decía: "que todo lo que sucede, sucede para bien" y que : " vivimos en el mejor de los mundos posibles". Cándido de Voltaire deja entre ver su pesimismo y plantea que el mundo nunca va a cambiar y qué es imposible cambiarlo pero al menos debemos procurar por cuidar nuestro más intimo entorno; "Il faut cultiver notre jardin". Hay que cultivar nuestro Jardín.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Reunión de Padres de Familia

No hay nada que hacer, estamos jodidos. Referendos, prebendas, reelección, etc. Por eso hoy no quiero escribir sobre política ni nada depresivo, porque en estos días si uno se quiere deprimir hay que ver el canal del Congreso o leer las noticias. Así que dejemos así.

Por eso voy a escribir sobre uno de los diminutos problemas que me suceden en mi vida cotidiana y ese problema se llama Agustín.

Agustín es mi perro, un Boxer blanco con manchas negras, lo que le da el semblante de una vaca Holstein. No es el primer perro que tengo. Aurelio fue el primero, era de la misma raza y fue mi compañero durante todo el 2004. En esa época acababa de llegar al país después de haber vivido casi 6 años y medio por fuera y volver a la casa de mis padres no era una opción. Fui el primero de mis amigos en sacar apartamento solo y eso hizo que éste se volviera el rematadero de todas las rumbas los fines de semana. Al año de estar viviendo en este lugar no me renovaron el contrato y sin conseguir otro aposento a donde irme con mi perro, tuve que volver a la casa de mis padres. Aurelio se fue para la finca y quince días después me lo mataron por haberse comido las gallinas del vecino.

Este año mi novia me tenía de regalo de cumpleaños otro perro: Agustín. Desde que llegó me di cuenta que era mucho más inquieto que Aurelio. Con sólo dos meses ya era capaz de desordenar todo el apartamento. Con tres meses accedió a la lectura, o contra la lectura, y rompió todos los libros. Con cuatro meses aprendió la venganza y aunque sabía que tenía que hacer sus necesidades en la terraza, era simplemente que lo dejáramos solo para que se cagara en la cama y por todo el apartamento. Aprendió a abrir la nevera; en un solo día se comió un kilo de pollo, una bolsa de queso parmesano y unas costillas que habíamos preparado para traer a la oficina. Luego por imitación o por azar supo como abrir la puerta del apartamento, así que el problema ya no era nuestro sino además del portero del edificio, Luis, que iba buscándolo por todos los pisos.

En estado de desesperación, mi novia y yo accedimos a meterlo en una guardería durante la semana. Nuestros sueldos no son lo suficientemente holgados como para pagarle todos los días la guardería, pero al ritmo que Agustín destroza las cosas, en un año tendríamos que pagar las columnas del garaje o la reconstrucción del Audi del 303. Por eso Agustín entró al DogResort, colegio para perros. Marta, la encargada del lugar, nos llamó y nos hizo un examen de inducción. El examen consistía en conocer el carácter de Agustín. - ¿Es respetuoso?, ¿ Es condescendiente?¿Tiene carácter emprendedor? ¿Es compañerista?. Respondimos afirmativamente a todas las preguntas como unos padres que siempre esperan lo mejor de sus hijos.

A la semana Marta nos llamó y nos dijo que Agustín era un alumno excelente y que se había hecho amigo de un Bull-Terrier de 4 años y se la pasaban juntos, pero que no se integraban con los demás compañeritos. Luego le comentamos a Marta que Agustín me destrozó un cuadro que estaba haciendo y le comenté que el perro continuaba con su carácter rebelde. Recibí ayer la llamada de Ingrid, la rectora, que nos citó este sábado para una reunión de padres de familia. Es mañana a las 10 am y no sé que me van a decir, pero ya me lo estoy imaginando: "señores padres de familia, queremos decirles que tenemos ciertos problemas con Agustín porque aunque es un alumno prodigioso se ha juntado con un bull-terrier y con un pastor alemán y de una manera racista la han cogido en contra de Vicente, un chihuahua, y se burlan de sus raíces. Le van ladrando todo el día que es un sudaca insignificante. Sin comentar que el mismo grupo, el pastor alemán, el Bull-Terrier y Agustín, se fueron al salón de danza y empezaron a ladrarle a un par de French Poodles que eran unos maricones y luego los mordieron. Además, Agustín le ha caído muy bien al perro que nos cuida la finca, Nariño, y se ha hecho amigo de sus dos hijitos Tomy y Geronimo. Entre ellos se fueron y cogieron a un grupo de cabras que son las que se comen los sobrados que botamos y que estaban aquí antes de tener la guardería, las echaron de la finca y se apropiaron del basurero. Luego se juntó un perro que no queremos mucho, Fabio, que tiene la cara toda manchada, un perro que no sabemos la raza y tiene varios hermanos que son iguales, aunque a uno de ellos nos tocó mandarlo a la perrera. Fabio llegó con un pincher, Pipe, que imita todo lo que hace Nariño y entre ellos se tomaron la guardería y ahora no sabemos que hacer. Llamamos a un veterinario buenísimo para que nos aconsejara, el doctor Vivanco, pero apenas lo vieron lo sacaron corriendo a mordiscos. La cosa se ha vuelto insoportable, los perros ya no quieren volver a sus casas, Nariño se ha apoderado de todo ...

Sabía que iba a terminar hablando de política.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El Uribismo contra Uribe

Ya pasó el referendo. El voto de uno de nuestros honorables representantes a la cámara que llegó en estado de embriaguez al Congreso fue el determinante para que Uribe esté más cerca de su tercer mandato. Ahora los medios anuncian que la "Re-re" está en manos de la democracia, lo cual dudo mucho.
Pero algo con lo que este gobierno no cuenta es que el Uribismo se caracteriza por la desinformación, el desinterés y la apatía hacia todo lo que sucede en los sufragios. Todos los uribistas fervorosos que conozco son en su mayoría absolutamente desinteresados por la política, eso sí, pelean a muerte sus intereses personales, cuentan anécdotas como que gracias a este gobierno sus papás recuperaron la finca o que ahora tienen una plata invertida en biocombustibles. Pero poco debaten sobre Noguera del Das, Mario Uribe el primito o que por aquí estuvo Luís Moreno Ocampo de la Corte Penal Internacional. Por esa misma indiferencia esa gente no vota y conseguir 7 millones de votos para un referendo no es fácil. Por eso creo que el uribismo está en contra de Uribe. Sólo esperamos que en caso que pierdan, acepten el resultado de los sufragios, algo que no pasa en las dictaduras.